La dilución de soluciones es el proceso de reducir la concentración de un soluto en una solución añadiendo más disolvente. El principio fundamental es la conservación de la masa: la cantidad de soluto permanece constante antes y después de la dilución. Esto se expresa mediante la ecuación C₁V₁ = C₂V₂, donde C₁ es la concentración inicial, V₁ es el volumen inicial, C₂ es la concentración final y V₂ es el volumen final. Esta relación se cumple porque los moles de soluto (o masa) son los mismos en ambas soluciones. Para preparar una solución diluida, se calcula el volumen de solución concentrada necesario y luego se añade disolvente hasta alcanzar el volumen final. Los cálculos de dilución son esenciales en química, biología, medicina, farmacia y el trabajo diario de laboratorio. Esta calculadora permite resolver cualquier variable (C₁, V₁, C₂, V₂) cuando las otras tres son conocidas.